Prevención de la Violencia y el Maltrato en Organizaciones

Si a cualquier persona, empresario, directivo, maestro, empleado,… se le dijese que la realización de cualquiera de estos cursos en materia de Recursos Humanos mejoraría considerablemente las situaciones de violencia a las que normalmente nos vemos sometidos, posiblemente se echaría las manos a la cabeza y diría que estaríamos locos. “¿Violencia?, ¿en mi empresa? ¡Vamos, anda ya!”. Pues esta persona, sin quererlo, por desconocimiento, podemos afirmar que puede estar totalmente equivocada.

Cuando se habla del término violencia, lo primero que viene a la cabeza es la conocida como violencia física. Sin embargo, existe otra violencia, la psicológica que la puede sufrir cualquier persona, en cualquier entorno; y que la puede ejercer cualquier persona y en cualquier entorno, muchas veces sin ser conscientes de estar ejerciéndola.

Nuestra sociedad ha puesto a los humanos sumergidos en una vorágine de prisas, tensiones, presiones, angustias, depresiones,… que no son ni más ni menos que consecuencias del binomio causa-efecto de la violencia establecida en nuestra sociedad y que, en la mayoría de los casos nos negamos a ver que existe en todos nosotros. Una bofetada es violencia, física pero violencia. Un insulto es violencia, psicológica, pero violencia. Pero una actitud desagradable de continuo de un jefe hacia sus empleados, utilizar el despotismo para dirigir un equipo de trabajo, desmotivar a los empleados o alumnos de un curso, ejercer acoso, permitir el acoso, no identificar el acoso; utilizar de continuo una mala comunicación para con los demás, donde el otro no se siente comprendido ni escuchado, donde somos incapaces de ponernos en el lugar del otro,… nos guste o no, SON FORMAS “SOCIALMENTE ACEPTADAS” DE EJERCER VIOLENCIA,

Los efectos que pueden producir en la persona desde un bofetón, un insulto, el despotismo sostenido de un jefe, la inadecuación de criterios en el trabajo, la no preocupación por las necesidades de los demás en el trabajo o en el colegio, no escuchar a los demás,… son siempre los mismos: mermar la autoestima de la persona, mermar su autoconcepto, generar indefensión aprendida,… y por tanto las consecuencias son la aparición de cuadros de estrés, con sus consecuencias tanto físicas como psicológicas y sociales, que traen consigo la disminución de la productividad y el absentismo laboral.

El enfoque de estos cursos no esta realizado desde el punto de vista tradicional de un curso de formación de Recursos Humanos. El enfoque está realizado en tratar de desarrollar en los alumnos conocimientos, estrategias y herramientas que les posibiliten ser mejores y, porqué no decirlo, más felices. De esta manera, su enfrentamiento ante los problemas sociolaborales se efectuará desde un punto de vista más humano. Una persona que tiene las herramientas para desempeñar correctamente su trabajo, desde el punto de vista humano, es un trabajador mucho más productivo y esa productividad redundará en una mayor motivación, motivación que, a su vez, redundará en una mayor productividad. Y así sucesivamente.

La inversión en el capital humano de una organización es SIEMPRE una inversión segura y que en poco tiempo puede generar muchos beneficios en todos los aspectos organizacionales.